abril de 2005


Palabras de recuerdo a D. Manuel Chacón

 

EN RECUERDO A MANUEL CHACÓN. ABRIL 2005.

Pasadas varias semanas de su marcha al Oriente Eterno, me encuentro con la serenidad que hasta ahora no he tenido para, atendiendo la petición del Colectivo, redactar estas líneas en memoria del muy querido hermano Manolo Chacón; lo que por otra parte, supone un gran honor. Por la terminología que utilizo se constata que ambos hemos compartido hasta su muerte la hermandad masónica, referencia que no tengo el más mínimo inconveniente en reflejar, puesto que nuestra condición de masones era de todos conocida por los distintos actos públicos en los que como tales hemos participado. Manolo era nada más, y nada menos, que una buena persona. Siempre estuvo dispuesto a compartir las preocupaciones y las inquietudes de cuantos nos encontrábamos en su entorno, las hacía suyas y no descansaba hasta colaborar al máximo en sus soluciones.

Era un lujo tenerlo próximo, y esto ocurría cada vez que lo necesitabas. Fui la persona con la que él contactó cuando decidió llamar a la puerta de la Masonería con la intención de formar parte de ella. Nos presentó uno de sus sobrinos con el que me une buena amistad. La Masonería no le era extraña a Manolo; su padre, igual que el mío, habían formado parte de ella en las Logias de La Línea hasta que estas fueron arrasadas en 1.936, y compartieron ambos la represión posterior mientras vivieron. Por todas estas connotaciones, nuestra relación era algo muy especial. Veníamos trabajando hace algún tiempo en recuperar la memoria histórica de lo que representó la Masonería en nuestro pueblo. Labor compleja pero a la vez ilusionante como homenaje y reconocimiento a nuestros padres y a todos los masones que sufrieron persecución y desprecio, muchos de ellos pagando con sus vidas la fidelidad a unos principios que hoy se ven de los más normales. En esta tarea de búsqueda e investigación, Manolo me seguirá echando una mano hasta finalizar lo que empezamos juntos. Por el Colectivo Cultural Giner de los Ríos sentía una especial simpatía, y los elogios a su presidente por su labor eran contínuos, además del cariño con el que solía decir: " En Ronda está mi querido amigo Manolo Casillas".

Por complicada que fuese la tarea a realizar siempre nos contagiaba su optimismo y serenidad, incluso en los momentos cuando su salud ya estaba delicada. Nunca rehusó una responsabilidad asignada, en dos ocasiones la Logia le designó para el cargo de Venerable Maestro, y como en el resto de las funciones que desempeñó a lo largo de su vida masónica, marcó un referente para todos.
Su intervención en la organización de las dos Asambleas Generales que la Obediencia ha celebrado en La Línea fue fundamental para el éxito de las mismas, así como la colaboración que prestó en las Jornadas sobre Masonería celebradas en Ronda. Aunque ya no pueda seguir compartiendo con él tantos y tantos buenos momentos, siempre estará en mí memoria y contará con mí cariño, admiración y respeto.

 

José L. Chamizo.

 



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