ALABASTRO
Alabastro es un grupo artístico de tres mujeres unidas por un
interés común, la arcilla; un material vivo, cálido y dúctil
con amplitud de posibilidades a la hora de crear y de llevar
la idea a la materia. El trabajo de modelado depende de la pe-
ricia del artista pero solo tras la alquimia del fuego la obra
llega a su plenitud.
“La finalidad del arte es dar cuerpo a la esencia secreta de las
cosas, no el copiar su apariencia”
Aristóteles.
El grupo nace en el taller de Cerámica y Escultura de la Casa de
la Cultura de Fuengirola, impulsado por nuestro trabajo y animadas
por la profesora y escultora Charo García con la idea de acercar a
los demás nuestras creaciones.
La primera exposición se realiza en febrero de 2010 en la Casa de
la Cultura de Los Boliches, en la que participan Francisca, María y
Margarita. Tras la buena acogida surge esta nueva exposición.
Alabastro actualmente lo forman Francisca Pérez Cortés “Lamat” que
trabaja escultura y cerámica desde 1998 y se decanta por la cerámica
artística al encontrar en ella una fuente de inspiración que le permite
dar un paso hacia delante dejando atrás la reproducción de obras ya exis-
tentes y llevar a cabo un trabajo más personal y creativo.
María del Mar López Cobalea es una enamorada del arte japonés y asiático
y esto le lleva a trabajar la pintura en esa temática. Se inicia en la
escultura a través del gres con reproducciones de esculturas asiáticas esto
formará parte de la exposición de 2010, de la que sale con una nueva inquie-
tud por experimentar nuevas técnicas y realizar obras propias que formaran
parte de esta nueva exposición.
En este 2011 se incorpora Ester Ortega Ríos unida al barro desde la infancia.
En sus creaciones principalmente del ser humano, el concepto cobra prioridad,
a través del movimiento y un acabado insinuado y efímero. Algunas composicio-
nes surgen de elementos naturales, que determinan las directrices del diseño
del conjunto, buscando una apuesta por la originalidad.
“podemos llegar a comprender cómo y por qué el arte realista debe considerarse
decadente, es decir, que no alcanza a lo que es propio de la dignidad del hombre
en tanto que hombre, para quien son accesibles no sólo los mundos sensibles, sino
también los inteligibles…producir un objeto capaz de engañar a un animal deja claro
que nuestra referencia es, y solamente, a una especie natural y no a una idea; nues-
tra obra de arte ya no es creativa, sino solo un sucedáneo, más o menos apto para
encandilar los sentidos.”
Ananda K. Coomaraswamy (critico de arte).