Actividades y Tertulias
 
RONDA, articulos contra la PRIVATIZACION de la,CASA DEL GIGANTE

 

DOMINGO, 1 DE JULIO DE 2012


QUE EL DIOS DE LAS CIUDADES NOS ASISTA



Se veía venir desde hace unos años. Desde que algún famoso le dio con toda intención por comprar unos terrenos, no para su recreo, sino para sus negocios, en suelos de El Castillo; que los tiempos cuentan mal para tenerlo en los bancos, y cuando se gana mucho hay que emplearlo bien, sobre todo si te dejan. Ese centro de interpretación, de visitantes, plazas hoteleras, o como puñetas se le llame, que para despistar y no alarmar en demasía, se le viene dando cada vez un nombre diferente, es, como nos imaginábamos desde la compra dicha, una realidad, está hecho, con PGOU o sin él, no vayamos a engañarnos. Estos "emprendedores" que vienen a cargarse, es la palabra, la belleza natural de nuestra ciudad, podían haber intentado lo mismo en la Giralda, o en la Torre del Oro, o en la Catedral de Sevilla, que más espacio permite, pero claro, allí no les dejan. Sí en Ronda, donde somos unos benditos. Podían proyectar lo mismo en terrenos del cuartel de la Concepción, que no sabemos a qué lo vamos a destinar, o en montones de sitios, que los hay. Es el Tajo o nada. Buen lugar, ¡vive Dios! Y, sí, ya sabemos la historia, muy manida, de que no sé cuántos puestos de trabajo, cuántos beneficios para la ciudad, y, claro, sin dañar lo más mínimo al paisaje, que la verdad uno no sabe cómo se puede hacer eso, a no ser que se construya, hoy que tantos medios hay, sobre una de esas nubes otoñales que tanto gustan de visitarnos en dicha estación.

Es una maldición, (y no la de Ridruejo, que la pedía para los que dañaran la pureza arquitectónica y paisajística de nuestra ciudad, fueran particulares, miembros del consistorio o de quienes se tratara, que esa sería la justa) sino otra, la que se está derrumbando con todo su peso sobre nuestra ciudad. Desde unas semanas, por citar otra gorda, anda dañando el sentimiento y la vista de quien lo contempla ese horroroso teatro para las aves, apretado contra las murallas, desdibujando y mandando al otro barrio a un paseo y a un entorno tan encantador como original.

Y como entre desatinos, locuras, y barbaridades contra nuestra ciudad sin descanso nos movemos, se anuncia ahora, en voz baja, no vaya a escandalizarse nadie, la instalación de un restaurante en la Casa del Gigante. ¡Qué mejor lugar para ello, un palacio nazarí! Lo que decimos: no una maldición, sino una verdadera plaga la que está descargado, y lo malo es que no parece cuándo vaya a parar. Que el dios de las ciudades nos asista, aunque hay cosas contra las que, por mucho empeño que ponga, poco podrá hacer el pobre mío.



Publicado por Antonio Garrido en www.magiasyhermetismos.blogspot.com.


 



Celebracion de las tertulias
 


No, no y no



Por ANGEL AZABA VAZQUEZ

Julio 2012



La mayoría que esgrime el actual equipillo de gobierno no lo faculta para tomar medidas o adoptar decisiones que aunque amparadas en la matemática democrática, cuestionan —y mucho— el futuro de una ciudad que pretende vivir de la cultura y esas cosas que algunos no es que se las salten, es que no las vieron ni por el forro.

O sea que lo que vengo a decir es que desde mi personal punto de vista reconvertir la Casa del Gigante en tasca, taberna, tetería o café es un sinsentido, una burrada, una catetada, en fin, de categoría mayúscula, un desatino de tal calibre que cuestiona y frena —esperen a que la UNESCO tome nota— proyectos como el de Patrimonio de la Humanidad.

A fuerza de catetadas como ésta es como se alcanza la gloria inmensa de pasar a los anales ejerciendo de membrillos que no ven más allá del anuncio de Orange y brindan cada vez que asoma por la tele, peleando por colgarse la medalla de cartón de algo que no pasa de anécdota y que no es más que un anticipo de lo que nos viene encima. Esto no ha hecho más que empezar: un año más con esta tropa en plan sobrao y nos dejan el paisaje como un queso de bola y la ciudad como el mueble bar que ya casi consiguieron otros.

Curiosamente al anuncio de móviles —ese del hule colgando del Puente Nuevo— le ha seguido el cierre de la Casa del Gigante, al menos como monumento nazarí con entidad propia y por más que refleje parte del rico pasado rondeño. Todavía recuerdo la que nos dieron —y los homenajes con que se regalaron algunos— cuando se inauguró la restauración completa y espléndida de este palacete del XIV que, para mí, tiene más mérito que otros lugares más visitados y menos singulares. Si a esto añadimos lo que aporta de mito y leyenda y glamur histórico el busto que le da nombre y que algunos datan allá por el siglo VIII a. C., jurando factura fenicia e incluso tartésica, vaya usted a saber, lo que está claro es que la Casa del Gigante es una pieza de valía inmensa y que merece ser respetada, sólo sea por constituir uno de los ejemplos más bellos de arquitectura granadina-magrebí.

El gobierno de una ciudad de la importancia histórico-artística de Ronda, cuando dilapida su patrimonio con la justificación truculenta de la crisis no merece la menor consideración y pierde parte de la legitimidad que le dan los votos. Si ahora se consiente una tetería —o café, o tasca o taberna o pub o lo que sea— en la Casa del Gigante, sólo cabe preguntarse qué será lo siguiente, porque quien manifiesta tan poca sensibilidad con la Historia —escrito vaya con mayúscula— ya es capaz de todo, incluso de aprobar un proyecto tan bárbaro como el que se pretende ejecutar —la palabra le viene al pelo— donde ahora se encuentra la osamenta del fenecido colegio del Castillo. ¿Se imaginan un submarino en medio del Gran Canal veneciano? ¿O un helipuerto en el Pórtico de la Gloria? ¿No? Pues eso, más o menos, es lo que se pretende hacer en lo que otrora fuera el Castillo del Laurel.

Y claro, a los que nos disgusta la idea de semejante atrocidad en uno de los parajes más bellos de Ronda, se nos tilda de catetos, aldeanos o se nos moteja de trasnochados, cuando en verdad los que mejor merecen tales calificativos son ellos.

Así que  va a ser que no. Como el actual equipo de gobierno pepero-andalucista siga con sus ocurrencias atolondradas, Ronda dejará de ser Ronda para convertirse en un poblachón más perdido entre montañas. Perderá su encanto milenario y hasta la leyenda de Carmen dejará de ser tal, quedándonos en la Goyesca y lamentándonos del derribo del teatro Espinel.  Poco más.

Sin embargo, a poco que en Ronda quede gente ilustrada y con arrestos bastantes para señalarse sin temor ante los que malgobiernan, irán surgiendo iniciativas que eviten in extremis dos atentados sin parangón en Andalucía. El cierre de la Casa del Gigante a cambio de cierta tetería y la simpleza de colocar el Centro de Recepción de Visitantes justo en el Castillo, será tan legal como se quiera, que sólo faltaba, pero supone un atentado estético en toda regla contra lo poco que queda del casco histórico primigenio.

Algo habrá que hacer, digo yo, en defensa de los viajeros del XIX, pues mucho me temo que PP y PA se han rendido y creen que los japoneses vienen a Ronda para tomar té y no en busca de monumentos como la Casa del Gigante.


 
 



 



 

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